Acerca

Kcho

13 de marzo al 6 de mayo de 2007

Lugar: Museo de Arte Contemporáneo





Alexis Leyva Machado (Kcho) nació en la Isla de la Juventud, una pequeña isla al sur de Cuba el 12 de febrero de 1970, donde nacen sus inquietudes por el dibujo y la escultura.  El vivir en una isla menor dentro del archipiélago convirtió en algo habitual el mar y el desplazamiento.  Entre 1983 y 1986 estudia en la escuela Elemental de Arte de Nueva Gerona y desde este mismo año se traslada a la capital para continuar estudios en la Escuela Nacional de Arte, graduándose en 1990.  Salir a la escuela era forzosamente lanzarse a navegar, por ello no es casual la alusión a temas como la emigración y la precariedad reflejada en las viviendas que aparecen de forma reiterada en sus dibujos e instalaciones.

En 1992 expone por primera vez en el Museo Nacional de las Bellas Artes de la Habana.

Entre los reconocimientos más sobresalientes de su carrera artística se destacan: Gran Premio de la Bienal de Kwang-Ju, Corea del Sur y el Premio UNESCO para la promoción de las artes, París, Francia, ambos en 1995.  En 1994 recibió una beca en la Fundación Ludwig de Aachen, Alemania.
En 1999 hace una Residencia en Atelier Calder, Saché, Francia.

Siendo aun un artista muy joven, Kcho acumula un extenso inventario de obras que han dejado huellas en el panorama del arte contemporáneo por su vigor y contundencia.  Su iconografía se basa en elementos reiterativos vinculados con el mar tales como botes, embarcaderos, cámaras, propelas y remos, entre otros;  y con ellos han conformado un catálogo de obras que se han presentado en importantes museos e instituciones del mundo.

La obra de Kcho se ha divulgado por diferentes partes del mundo.  En su haber cuenta con 40 exposiciones personales en Cuba, España, Estados Unidos, Italia, Canadá, Israel, Japón, Francia, Portugal, México y Brasil y más de 130 exposiciones colectivas en todos los continentes.  Las más importantes bienales del mundo han acogido la obra de Kcho: La Habana, Cuba; Venencia, Italia; Johannesburgo, Sudáfrica; Sydney, Australia; Sao  Paulo, Brasil; Dakar, Senegal; Valencia, España; Estambul, Turquía.  Obras suyas se encuentran en importantes colecciones públicas como el Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana; Museo de Arte Moderno (MOMA), Nueva York; MOCA, Los Ángeles; Museo Nacional Reina Sofía, Madrid, España; Galería Nacional Jeu de Paume, París, Francia; Fundación Ludwig de Colonia y Aache, Alemania; Museo de Israel, Jerusalén; Museo Van Reekum, Aperdoorn, Holanda; Fundación Pilar i Joan Miró, Palma de Mallorca, España; Centro Internacional de Arte Contemporáneo, Montreal, Canadá; Estudio Calder, Tours, Francia; Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber, Caracas, Venezuela; Museo Kwang-Ju, Corea del Sur.

SU OBRA



El universo de Kcho es en esencia escultórico, aunque sus fundamentos descansen en la vocación instalacionista contemporánea.  En sus obras tridimensionales encontramos siempre un punto intermedio entre los cánones totalizadores de la escultura modernista y la descentralización posmoderna, pues detrás de la amalgama combinativa de elementos existe una voluntad por construir grandes áreas y volúmenes en sentido monolítico, es decir, con una continuidad espacial inevitable.

Pocos y precarios materiales dominan el planteamiento.  Objetos varios, pedazos de madera y restos de embarcaciones encontrados y recogidos en las orillas del mar, van narrando sus propios episodios a manera de penetrantes comentarios sobre el cotidiano social y político de los países de América Latina.



Uno de los aspectos más sobresalientes de su trabajo es la efectividad discursiva que proclama a la hora de desenmascarar la problemática existencial más local y específica de la región, sin perder ese talante expresivo característico de los grandes artistas, capaces de ensartar a cualquier individuo del planeta en el auto-reconocimiento de los dramas y angustias que desde siempre han asediado a la especie humana.  Después de todo, el tránsito y el éxodo son condiciones casi genéticamente consustanciadas en el recorrido de cualquier persona por la vida.

Un aspecto sobresaliente es que sus obras varían según el espacio donde se presentan.  Organiza la puesta en escena con dibujos sobre papel o telas de gran formato y excelente factura.  La escultura-instalación constituye, la mayoría de las veces, el eje central de la muestra y punto focal de su propuesta.

Kcho dibuja, atesora cuadernos repletos de bocetos, ideas y proyectos.  Diseña y construye sus obras a partir de una particular obsesión por el dibujo y de la acuciosa selección de objetos gastados por el uso y repletos de recuerdos.  Le interesa incorporar esa carga histórica y de memoria personal a objetos cotidianos.



Sus obras remiten a diversos estados impresos dentro de su cabeza, de allí toma los guiones, esquemas, sistemas de símbolos y otros géneros emparentados con entidades mentales que ávidamente vuelca a sus bocetos.

Es posible que la mirada un tanto irónica y a la vez incisiva de Kcho, desconcierte a quien contemple sus enormes dibujos o sus particulares esculturas.  Son obras donde la carga expresiva del trazo o del objeto mismo, señala y refuerza conceptos como memoria, tránsito o destierro.  Utiliza el grafito y la sanguina como si fuesen palabras para armar las frases del discurso y de las austeras atmósferas.  Kcho construye en sus telas mundos frágiles que parecen tambalear sobre una tripa que flota en un espacio sin mar.  El azar no es su asunto, las líneas se ajustan a su mente con certera precisión, los pensamientos se encadenan unos a otros con los objetos encontrados, trozos de madera o fetiches ensamblados con historias propias y ajenas.



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